Ayuntamientos 2.0

Intervención arqueológica en el castillo de Clavijo 2001

Mapa de la intervención arqueológica [Pulse la imagen para ampliar].

La intervención arqueológica efectuada entre los meses de septiembre y noviembre de 2001 en el castillo de Clavijo se enmarca dentro del proyecto de restauración denominado “Consolidación del muro alto y protección física del castillo de Clavijo”.

Dicha intervención arqueológica ha consistido en la excavación integral de aquellas áreas del castillo en las cuales iban a ejecutarse las mencionadas obras de restauración y de instalación de un sistema de protección física, así como en el control de restauración y de instalación de un sistema de protección física, así como en el control de las obras de limpieza del entorno de la fortaleza.El castillo de Clavijo, tal y como hoy lo podemos contemplar, es el resultado de un largo proceso de construcciones, remodelacíones, abandonos y restauraciones, del cual lamentablemente sabemos en general poco. Sin duda es necesario hacer una recapitulación de nuestro estado de conocimiento acerca de los avatares que corre esta fortaleza, para ayudarnos así a contextualizar tanto las referencias ya conocidas, como las nuevas Iineas de interpretación que podemos aportar con el registro arqueológico. Carecemos de noticias acerca del origen de esta fortaleza, de la cual tradicionalmente se ha supuesto su origen musulman. Ello se debe a que su tipología, en su configuración actual, coincide en general con la que el arabista francés Evariste Lévi- Provençal atribuía a mediados del siglo pasado a los recintos fortificados en altu- ra denominados Hisn2. Un Hisn es una fortaleza en una cima dominante, que combina los escarpes naturales con un sólido amurallamiento a su alrededor construido de mampuesto o piedra en seco y flanqueado por torres con pasos de ronda, con un pequeño reducto para mantenerse en caso de ase- dio (o haram al-hisn) que contaría con una cisterna o aljibe para recoger .el agua de lluvia, y algunas construcciones para alma- cenar armas y víveres. Al pie de esta fortaleza se hallaría la aldea (o rabad) donde residirían habitualmente tanto la guarnición del castillo como los artesanos y agricu1tores del entorno, y en la cual habría una pequeña mezquita. Sin embargo, la primera mención documental de la existencia de Clavija la encontramos cuando la región está ya en manos cristianas. Así, la Crónica Najerense nos cuenta cómo éste fue uno de los lugares donde estuvo retenido el conde castellano Fernán González, tras su captura por el Rey de Pamplona García Sánchez en Cirueña en el año 9603. A partir del cambio de milenio se multiplicarán las menciones documentales a la tenencia del castillo, que pasará por manos eclesiásticas, nobiliarias y regias. Ello debe entenderse como reflejo del proceso de evolución de las estructuras del poder político de los reinos cristianos, que en la región están representados sucesivamente por los de Pamplona-Nájera (1010-1076) y el de Castilla (post 1076). Ya en época Moderna y Contemporánea el castillo cae en el olvido, al menos desde un punto de vista documental. Y aunque en este punto de nuestra narración el dato pueda parecer superfluo, hemos de indicar que no hemos encontrado mención alguna a una posible utilización de la fortaleza -ni siquiera de alguna posible escaramuza en su entorno amplio- en el marco de los conflictos bélicos que vive la región durante la primera mitad del siglo XIX, nos referimos a la Guerra de la Independencia y la Primera Guerra Carlista.

Imagen de la intervención.

Ya en el siglo XX, el castillo de Clavijo es declarado Monumento Nacional según Decreto de fecha 3 de junio de 19316. En 1969 el Monumento es donado por el Estado a la entonces existente Diputación Provincial de Logroño7, la cual se compro mete a acometer obras de consolidación y conservación. Dichas obras serán acometidas ese mismo año (1969-1970) bajo la dirección del arquitecto de la Diputación Provincial de La Rioja Antonio Fernández Ruiz-Navarro, con un costo total de 100.000 pesetas.

Aunque no conocemos la existencia de informe alguno sobre dichas labores de restauración, sí sabemos cuales fueron sus ámbitos de actuación: la reconstrucción y consolidación de los lienzos de la muralla y sus merlones, la construcción de una torre en el extremo SW de la muralla y como elemento más conocido -y sin duda más polémico-- la reconstrucción de la puerta de acceso mediante un arco de herradura califal. Como colofón a este breve recorrido señalaremos que en el año 1999 se acometieron nuevos trabajos de restauración -que llevaron asociados la que creemos fue la primera intervención arqueológica efectuada en el yacimiento-- bajo la dirección del arquitecto Julio Sabrás, los cuales se centraron en la reconstrucción de la Torre del Homenaje. Fruto de dicha intervención arqueológica fue el hallazgo de sendos bancos adosados a la ventana, la aparición de una escalera exterior de argamasa de cal, adosada a la Torre por el Norte, y la base de un hogar en el ángulo de un muro de tabicación de la habitación Oeste8.El Castillo de Clavijo, en su vertiente monumental, ha sido objeto de numerosos estudios a lo largo de los últimos cincuenta años, y no sería justo obviar dichos trabajos en tanto en cuanto que nuestra breve descripción es deudora de los mismos. El castillo se asienta en un enorme macizo rocoso de conglomerado de forma oblonga y cima irregular, dispuesta en sentido longitudinal Norte-Sur. La fortaleza se compone de dos elementos netamente diferenciables.· Un espacio central, situado en la zona más elevada, sobre un macizo rocoso de planta ovalada, en el cual encontramos la Torre del Homenaje de planta rectangular. Al Oeste de la Torre, y delimitado por el denominado Muro Alto o del Oeste, encontramos un pequeño patio de planta trapezoidal con restos de estructuras de tabicación localizadas en la restauración de 1999, que conforman en su extremo un recinto rectangular conocido como Habitación Oeste. A ambos lados del macizo rocoso -tanto en la plataforma pseudo-horizontal que encontramos en el lado Norte como en el más irregular y escarpada que se halla en el Sur- encontramos sendos Lienzos de Muralla almenados, reforzados con varias torres de plantas variables, que sirven de cierre defensivo del castillo por el Este, única cara visible de esta fortaleza, que hace el efecto de un decorado teatral.Las actuaciones concretas previstas en el Proyecto de Restauración del año 2001, con un mayor interés desde el punto de vista arqueológico, eran la recuperación de los lienzos denominados Muralla Noroeste y Muro Alto o del Oeste, a través de su consolidación y reconstrucción parcial en altura.Con una menor incidencia para el registro arqueológico, se contemplaban asimismo otras intervenciones, como la instalación de un sistema de protección física perimetral en todo el trazado del roqueado en la zona que limita con el acantilado, mediante un vallado metálico, la instalación de una rejilla metálica de drenaje en la zona de la reconstruida Puerta Califal, para mejorar el saneamiento y prevenir posibles caídas, o la reconstrucción de una falta en el paso de ronda del lienzo Sur de la Muralla, para evitar su constante deterioro y prevenir posibles desprendimientos.Por todo ello, la intervención arqueológica previa a estos trabajos contemplaba la excavación integral del entorno de los mencionados lienzos denominados Muralla Noroeste y Muro Alto o del Oeste , y la excavación y limpieza de los espacios situados en la gran plataforma rocosa del extremo Norte del castillo, y de los accesos situados entre la Puerta Califal y la Torre der Homenaje. Para alcanzar estos objetivos, y racionalizar la toma y control de datos, establecimos de partida la existencia de cuatro sectores de excavación individualizados, cuya delimitación y resultados pásamos a describir a continuación. El Sector I abarca en sentido amplio la excavación de la denominada Muralla Noroeste, en toda la vertiente del roquedo en la cual se asienta el cimiento de esta estructura, contemplando asimismo la limpieza de las estructuras puestas al descubierto en la intervención arqueológica efectuada en el año 1999, que habían sufrido un lógico proceso de deterioro. Los resultados más visibles de los trabajos realizados en este sector son el hallazgo de los potentes cimientos de este muro perimetral, de más de 1,55 m. de anchura, junto a los restos de una torre de planta semicircular adosada a su extremo Noroeste.

Imagen de la intervención.

Otro elemento significativo de este sector es una cubeta natural de la roca, de planta irregular, situada a los pies de esta estructura defensiva, en la cual localizamos los restos de un vertedero de época medieval, con varios fragmentos cerámicos informes y un interesante conjunto de restos óseos de fauna, correspondientes a especies domésticas10.

El Sector II corresponde a toda la superficie de la gran plataforma rocosa situada en el extremo Norte del castillo en la que encontramos el conocido aljibe rupestre. Bajo un nivel superficial de reciente formación, delimitamos en toda la mitad meridional de la plataforma un estrato de tierra blanquecina compuesto en un elevado porcentaje por cal, de unos 70 cm. de potencia media. Entre sus evidencias materiales, destacan no sólo la cerámica vidriada post-medieval y los restos de cabaña ganadera, sino también los diferentes y abundantes elementos constructivos fabricados con argamasa de cal, como molduras, ladrillos, etc. Inmediatamente por debajo de este nivel encontramos ya el roquedo natural, que en algunos puntos presenta asimismo huellas del vertido de lechadas de cal. Aunque no podemos hablar en este sector de la presencia de niveles de ocupación de época medieval, sí encontramos algunos materiales de esta cronología en varios estratos que podemos describir como el resultado de procesos de limpieza de la plataforma rocosa. En uno de sus extremos, limitando con el acantilado evidenciamos la presencia de un paquete de tierra producto del vertido de escombros, en el que se mezclan materiales medievales y post-medievales. Entre los primeros cabe destacar la presencia de un abundante repertorio cerámico bajomedieval compuesto por jarras, cerámicas pintadas y un candil de plato, así como algunos elementos metálicos entre los que destaca un broche rectangular de cinturón de hierro con decoración de botones de bronce.En diversas hendiduras naturales del roquedo recuperamos igualmente pequeñas evidencias medievales que se filtrarían durante los mencionados procesos de lim pieza del entorno. Cabe destacar, además de las evidencias de cerámica o vidrio, varios hallazgos de material metálico, como un colgante de bronce o un elemento numismático, concretamente un fragmento de dirhem de plata, acuñado a finales del califato11.Sin lugar a dudas, la ocupación medieval del espacio de esta amplia plataforma está mejor representada a través de sus estructuras, tanto las talladas en el sustra to rocoso, como las edificadas. Entre las primeras, y junto al conocido aljibe rectangular, documentamos un agujero circular de poste y un interesante conjunto de escalones ovalados que permiten acceder a la Torre del Homenaje. En lo que respecta a las estructuras edificadas, nuestro trabajo nos ha permitido profundizar en el conocimiento del potente lienzo de muralla que cierra este sector por el Este. Además de las huellas de su caja de cimentación parcialmente tallada en el roquedo, localizamos sendos tramos de cimiento posiblemente correspondientes al apoyo de los vanos de una apertura que existiría en este lienzo hasta su cierre durante la restauración de 1969-197012. Otro dato de notable interés que nos proporciona la limpieza del lienzo de muralla es que se aprecia claramente cómo este muro se adosa al sistema de cercado que rodea a la Torre del Homenaje. El Sector III corresponde a la denominada habitación Oeste, situada en el extremo Oeste del macizo rocoso que domina el castillo. En el Proyecto de Restauración se contempla la excavación integral de esta superficie rectangular de unos setenta metros cuadrados como paso pre- vio a la reconstrucción del denominado Muro Alto o del Oeste. Tras la retirada de un ligero nivel superficial se aprecia claramente la presencia de un murete de dirección E-W que divide en dos lo que hasta ese momento se consideraba un único recinto rectangular. Ambos recintos, de similares dimensiones y planta rectangular, claramente diseñados en época post-medieval, aprovechan la presencia de los potentes muros medievales perimetrales del macizo rocoso donde se asienta la Torre del Homenaje, encalando sus caras interiores. La compartimentación del espacio se efectúa a través de pobres muretes de cal. El relleno de ambos recintos comparte grandes similitudes. En cada uno de ellos encontramos en primer lugar un potente nivel de derrumbe, con abundantes piedras, tejas y material constructivo de argamasa de cal similar al localizado en el sector II, y escasas evidencias cerámicas vidriadas y fauna. Un hallazgo monetal nos permite datar este momento de abandono y destrucción dejos recintos a mediados de la década de 184013.

Por tanto sabemos que en un momento posterior a 1844 se abandonan y arruinan los dos recintos, con el desplome parcia! o total de las estructuras. El escombro colmata así ambas estancias,.aunque la presencia de un murete sumamente tosco que reaprovecha ejementos de cal, situado sobre la capa de escombros del recinto Sur, constituye posiblemente el testimonio de una última y efímera ocupación del castillo.Tras la excavación de los niveles de escombro, encontramos un suelo sumamente horizontal, y ambos recintos muestran el empleo de una misma solución para lograr este efecto: En sus dos mitades situadas al Este se emplea como base el roquedo, mientras por el Oeste se compensa el buzamiento natural de la roca con sendos rellenos de nivelación, que contienen escasos materiales arqueológicos entre los cuales localizamos algunos fragmentos cerámicos medievales.Tras la retirada del nivel de suelo, encontramos ya en toda la superficie de los recintos el roquedo, en el que como única huella constructiva medieval encontramos sendos agujeros de poste.El Sector IV finalmente, corresponde a los accesos a la Torre del Homenaje desde el Sur, desde la Puerta Califal. Es una zona que ha sido objeto de numerosas limpiezas, para facilitar el tránsito, por lo que el nivel de arrasamiento de estructuras y estratos es muy elevado.Posiblemente el elemento más destacado de este sector son unas escaleras de cal, que aprovechan en algunos puntos la presencia de entalladuras en el roquedo. para acceder a la Torre desde el Sur. Aunque su factura es considerablemente peor, el tipo de material constructivo empleado coincide plenamente con el de las escaleras situadas al Norte de la Torre, y las consideramos de un mismo momento constructivo. De forma accesoria a estos trabajos de excavación, hemos efectuado también labores de control periódicas, tanto de los trabajos de desbroce de la vegetación al exterior de la muralla delcastillo como de las propias labores de restauración, a lo largo de los meses del invierno de 2001.

En función de los resultados obtenidos durante esta campaña de excavaciones en el castillo de Clavijo de 2001, podemos esbozar las siguientes conclusiones provisionales:

  • El propio registro estratigráfico ha dado un giro a los resultados científicos inicialmente previstos. Así, y en lugar de permitirnos profundizar en el tema del posible origen de la fortaleza, vemos como las nuevas estructuras y los materiales nos han permitido documentar ampliamente la última fase de empleo y transformáciones que sufre el castillo.
  • Posiblemente durante la Guerra de la Independencia se establece en la fortaleza un necesarjamente pequeño contingente militar -suponemos que se debe tratar de un contingente militar dado lo ambicioso y global del proyecto de reocupación, aunque no podemos saber quienes constituían dicho colectivo-- que tiene por objeto la puesta en valor del ya entonces arruinado lugar, para volver a emplearlo como atalaya de vigilancia de la amplia llanura de los valles del Leza e Iregua, incluyendo la capital riojana.
  • Las reformas que se acometen en el castillo durante este período están orientadas en función de determinados objetivos, como son:
  • La mejora de los accesos al macizo, rocoso, construyendo nuevas escaleras de acceso por el sur.

  • La construcción de sendos recintos de habitación posiblemente para acomo do de la tropa, en el extremo Oeste del macizo combinando el empleo de los muros perimetrales medievales que aún restan en pie, mediante su revocado, con la construcción ex novo de frágiles muros de tabicación. Este espacio en la Edad Media sería un patio interior carente de construcciones, como lo demuestran la escasez de huellas de estructuras, limitadas a sendos agujeros de poste, que apenas servirran como apoyo a andamiajes de madera.
  • La construcción de un acceso a la parte alta del recinto fortificado y paso de ronda medieval que aún se conservase en uso, a través de unas escaleras exteriores de cal que se adosan exteriormente a la Torre.

  • Ambos datos -construcción de recintos de habitación de nueva planta y de escaleras fuera del abrigo de la torre-- nos hacen proponer la hipótesis de que quizás ésta se encontrase en esos momentos amortizada, por el derrumbe parcial de sus pisos altos, y rellena de escombro.
  • La cultura material que caracteriza a estas gentes es un repertorio cerámico popular mayoritariamente vidriado -aunque también disponen de piezas de uso al fuego no vidriadas, que quizá utilizarían en el hogar documentado en la intervención de 1999- en el que destaca la profusión de formas, siendo sin lugar a dudas la más abundante y mejor representada el plato, y también dignas de señalarse aquí la escudilla de orejetas, los cuencos, tazones, etc. Se trata de producciones de uso de mesa de un amplio arco cronológico, con un arranque en época moderna y que en muchos casos continúan siendo fabricados hoy día14.
  • Así, por ejemplo, las piezas denominadas como de «Talavera», presentes en los niveles post-medievales de los sectores II y III, corresponden asimismo a producciones locales que imitan los motivos de la llamada «Orla Castellana», desde época moderna15 y cuyas producciones se atestiguan en otras zonas prácticamente hasta inicios del siglo XX16.
  • Los restos de fauna localizados en los niveles de este período pertenecen mayoritaria mente a la cabaña ovicaprina -hecho fácilmente comprensible dado el agreste entorno del castillo- y en menor medida encontramos representado el ganado bovino y porcino, asr como algu- nas evidencias de caballos y mulos.
  • También característico de este período son los elementos constructivos de cal, hallados en grandes cantidades durante la excavación, y que se fabricarían en un lugar aún por determinar en el mismo entorno del castillo.
  • El abandono de la fortaleza puede deberse a una destrucción intencionada, quizás en el marco de las operaciones militares que se efectúan en la década de 1840 para erradicar el extendido mal del bandolerismo, documentado en el cercano lugar de Monte Laturce. Prueba de esta posible destrucción del lugar para evitar su uso por partidas de malhechores es la escasez de evidencias materiales -al margen de los escombros- en los dos recintos.
  • A pesar de todo, el lugar tiene una ocupación final, efímera y de pobre calidad, con la construcción de un último muro sobre los escombros de! recinto situado más al Sur.
  • Tras este volumen de información sobre los acontecimientos que vive el castillo a lo largo del siglo XIX -precisamente un período del cual recordemos que no existía hasta la fecha dato alguno- hemos de señalar que en cambio el proceso de excavación no ha aportado ningún nivel estratificado de época medieval.
  • Sí encontramos materiales en depósitos secundarios, o como evidencias marginales en rellenos de nivelación, lo cual reduce notablemente nuestras posibilidades de aportar información sobre este período. En general, los escasos materiales arqueológicos de época medieval recuperados apuntan a una posible cronología bajo-medieval, período bien conocido documentalmente.
  • Apenas podemos aportar nada en torno a un posible origen musulmán del castillo, pues si bien es cierto que hemos localizado un excepcional elemento monetal de época califal, hemos de darnos cuenta de que se trata de una pieza que fue acuñada más de setenta años después de que los musulmanes perdieran el control político de la comarca, arrebatada por el Reino de Pamplona. Por ello su presencia en la fortaleza no es sino un testimonio más del prestigio y valor que tenía en los reinos cristianos el ambiciado numerario musulmán.
  • Sea el castillo de origen musulman, o incluso tardoantiguo o anterior -en cualquier caso debe ser anterior a sus primeras menciones documentales seguras que se sitúan en torno al cambio de milenio y no antes- es indudable que su funcionalidad primitiva sería la de servir de atalaya de vigilancia del amplio espacio que controla visualmente, en el cual por cierto se localiza parte del trazado viario heredado del mundo romano, que sabemos fue empleado al menos hasta principios del siglo VIII.
  • Por ello creemos que la hipótesis más lógica es la que considera que pertenece a dicha época inicial el conjunto edificado situado sobre el macizo rocoso, concretamente en torno a la primitiva torre del Homenaje de la cual hoy día apenas queda como huella algunos cimientos sobre los cuales se asienta la torre que hoy conocemos. Ya en momentos posteriores se ampliaría el conjunto, adosándose los lienzos de muralla con su cubos o torres, más por una cuestión de prestigio de sus tenentes, que por cuestiones meramente defensivas.

1. Intervención promovida desde la Consejerla de Educación, Cultura, Juventud y Deportes del Gobierno de La Rioja y bajo la dirección del arquitecto D. Julio Sabrás Farias.

2. Lévi-Provençal, E. (1950-1953): Histoire de l'Espagne musulmane, Tome 3, «Le siecle du Califat de Cordoue» París-Leiden, págs. 61-62. Edición facsimil París, 1999, Maisonneuve & Larose Eds.

3. Ubieto Arteta, A. (Ed.) (1985): Crónica Najerense. Ed. Anubar, Zaragoza (Segunda Edición). Págs. 77-78: «...Huius Ordonii regis anno regni quinto, Era DCCCC"XC"Vllla, predictus comes Fredenandus Gonzaluet fuit captus et filii eius in Cironia, in ecclesia Sancti Andree Apostoli, a predicto rege Pampilonensis Garsea Sanctii, et transmissus Pampilonie, inde Clauillum inde Tubiam...». Nótese que no se señala explícitamente la existencia del castillo, aunque es de suponer su existencia, como lugar seguro para acoger a tan ilustre «huésped».

4. Sobrón Elguea, M.C. (1986): Logroño en la Guerra de la Independencia, Biblioteca de Estudios Riojanos nº 65. Logroño.

5. Ollero de la Torre, J.L. (1994): La Rioja ante la primera guerra carlista (1833-1839). Incidencias socio-económicas (2 volúmenes). Biblioteca de Estudios Riojanos nº 94. Logroño.

6. Gaceta de Madrid, 4 de junio de 1931.

7. Boletín Oficíal del Estado n.o 78, 1 de abril de 1969.

8. Sabrás Farias, J. (1999): Proyecto de consolidación del muro alto y protección física del castillo de Clavijo. Inédito.

9. Sin ánimo de exhaustividad, una recogida bibliográfica de las rigurosas descripciones del castillo las tenemos en las siguientes obras, que ordenamos cronológicamente: Goicoechea, C. (1949): Castillos de La Rioja. Notas descriptivas e históricas. Logroño, págs. 41-43. Moya Valgañón et alii (1976): Inventario artlstico de Logroño y su provincia, tomo //, Cenicero-Montalbo en Cameros. Madrid, págs. 36-42. Ruiz-Navarro Pérez, J. (1990): «El castillo de Clavijo» en Brocal: Cuadernos de investigación histórica nº 16. Logroño, págs. 51-60. Moya Valgañón et alii (1992): Castillos y fortalezas de La Rioja. Logroño, págs., 123-128.

10. Extractamos aquí los resultados del estudio de los restos de fauna recuperados en el yacimiento, realizado por Oskar Escribano Sanz. En este vertedero localizamos mayoritaria mente evidencias de ganado ovicaprino, pero también de vacuno, porcino y de perro.

11. Dirhem fragmentado de plata aleada, que a su vez se recupera en dos fragmentos que encajan perfectamente entre si. Diámetro (aproximado) 28 mm., posición de los cuños 6. Corresponde -por su métrica y tipología- a una acuñación de finales del califato, presentando perfectamente reconocible en su anverso la leyenda de la profesión de fe musulmana del tipo «No hay Dios sino el Dios, Sólo él, no hay compañero para él», en una orla circular. Creemos que coincide plenamente en su contenido con un ejemplar acuñado por el cali- fa Hisham 11 que publica Codera, de la ceca AI- Andalus del año 997 (año 386 H.). Véase Codera, F. (1879): Tratado de numismática arábigo-española. Madrid. Edición facsímil de Madrid, 1977. Véase página 94, nº 6 y lámina IX, nº 6.

12. Existen varios testimonios gráficos de la existencia de dicha apertura en este lienzo de la muralla, anteriores a la restauración de 1969-1970, que aunque no reproducimos aqul por su escasa calidad, son fácilmente consultables en el archivo fotográfico de la página web institucional www.clavijo.org.

13. Se trata de una Pieza de 8 maravedles de Isabel ff (1844). Diámetro: 2,83 cm.; Grosor: 0,20 cm.; Peso: 9,85 gr.; Posición de los cuños: 1. Anver- so: Busto de la reina, a la derecha, leyenda: ISABEL 2." POR LA G. DE DIOS Y LA CONST. 1844. En campo 8 M. Reverso: Cruz de don Pelayo, con las armas de Castilla y León entre los brazos y las de la Casa de Borbón en el centro, leyenda REYNA DE LAS (españas). Véase Heiss, A. (1869): Descripción general de las monedas hispano-cristianas desde la invasión de los árabes, Madrid, vol. 1, lámina LXX, n.O 26.

14. Así, por ejemplo, encontramos claros paralelos a los cuencos/tazones de vedrío meloso y de algunos fragmentos cerámicos de uso como contenedores de Iíquidos en producciones populares aún de principio del siglo XX en los alfares del valle del aja, y los vidriados blancos en los de Logroño. Véase Martfnez Glera, E. (1991): La aifarería en La Rioja. Siglos XVI a xx. Logroño, págs. 407-410 Y 349-351. Los platos de vedrio blanco o engalba sólo interior -denominados popularmente «escudilla de fraile»--, abundantes en el yacimiento, los encontramos presentes en los altares de Logroño y Nájera. Véase Martínez Glera, E. (1991): op. cit. págs. 359 Y 365-373.

15. Se documentan en los alfares de Nájera, por ejemplo, con motivos prácticamente idénticos por ejemplo a los de un ejemplar localizado en el sector III. Véase Martínez Glera, E. (1991): op. cit. págs. 365-373.

16. Turina Gómez, A. (1994): Cerámica medieval y moderna de Zamora. Zamora, págs. 77 -83 dedicadas a los platos de estilo Talavera.

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